El desarrollo de software es un proceso complejo que implica múltiples etapas, desde la concepción de una idea hasta su implementación final. Sin embargo, en este camino es inevitable la aparición de defectos o yerros, conocidos como bugs, que deben ser gestionados de manera eficiente para garantizar la calidad del producto final.
El ciclo de vida de un bug es la serie de estados por los que pasa un error desde su detección hasta su resolución final.