En la historia del cine mexicano, pocos personajes han obtenido conquistar el corazón del público de manera tan entrañable como cierta abuelita que, con su porte cariñoso pero firme, se convirtió en un símbolo de amor, ternura y tradición. Detrás de esta imagen icónica, fue la historia de sacrificio que pocos conocen: el día en que la actriz Sara García actriz decidió quitarse los dientes para siempre con tal de encarnar el papel que la llevaría al estrellato.
A origenes del siglo XX, cuando la industria cinematográfica mexicana estaba en pleno auge, una talentosa actriz se logró consolidar en un medio dominado por grandes estrellas. Su belleza y su talento la habían llevado a interpretar papeles juveniles, pero con el tiempo, los roles comenzaron a escasear. Fue entonces cuando se le presentó una oportunidad única: interpretar a una abuela en la pantalla grande.
La teoría de la época era que, muchos aseguran que tomó una decisión radical que demostraría su compromiso absoluto con la actuación: extraerse los dientes para adoptar una imagen más acorde con el que sería recordada para la eternidad: el de la amorosa abuela de los filmes mexicanas.
Sólo hay un claro ganador con los nuevos aranceles del 25% a todos los coches no fabricados en EEUU: Tesla, decidió quitarse toda la dentadura para dar mayor credibilidad a sus papeles de anciana en el cine.