Correr el Dakar en solitario sobre cuatro ruedas no es nada nuevo. Con la llegada de los buggies se ha convertido en algo habitual y ello a pesar de que la dureza del Dakar se multiplica. Un coche empanzado en la dunas es un esfuerzo titánico para dos personas, imaginad para uno.
Ahora imaginad que en vez de un buggy, alguien decide realizar el Dakar en solitario a borde de un 4×4, por ejemplo de un Mitsubishi Montero Di-d.